El concepto de Inteligencia Emocional se usa a partir de los años noventa. Sin embargo, ya desde mediados del siglo XX con la psicología humanista y el counseling, autores como Abraham Maslow y Carl Rogers empiezan a hacer énfasis en las emociones. Luego, Albert Ellis, en los setentas plantea la psicoterapia relacional-emotiva y Aaron Beck la terapia cognitiva, que toma en consideración los desórdenes emocionales. Poco después, Payne plantea el eterno problema entre emoción y razón, y propone integrar emoción e inteligencia de tal forma que en las escuelas se enseñen respuestas emocionales a los niños. Lo anterior se puede considerar como precursor de la Inteligencia Emocional y se puede evidenciar que el concepto ya en sus inicios manifestó una vocación educativa. 

Se considera que el primer artículo científico sobre inteligencia emocional es el de Salovey y Mayer (1990) con el título Emotional Intelligence. Este artículo pasó prácticamente desapercibido al momento de su publicación. Hubo que esperar cinco años hasta que Daniel Goleman (1995) publicó el famoso best seller con el mismo título. El éxito de Goleman se atribuye a factores sociales, culturales y educativos del momento y que resultan esclarecedores de reconocer. El libro aparece en el mercado en un momento de controversia causada a partir de la publicación de The Bell Curve de Hernstein y Murray, artículo que se basaba en ideas elitistas acerca de la inteligencia y el estatus socioeconómico. Tomando una postura igualitaria, Goleman en su best seller plantea que todas las personas puedes ser emocionalmente inteligentes, por que todas y todos pueden aprender inteligencia emocional. 

Posterior a este gran aporte antagonista de ideas elitistas, aparecen autores como Salovey, Mayer y Caruso, quienes consideran las aplicaciones educativas de la inteligencia emocional, la conciben como movimiento cultural, como rasgo de personalidad y como una capacidad mental. Así, Salovey y Mayer (1990) proponen el modelo de capacidad de inteligencia emocional. Los autores definen la inteligencia emocional como la capacidad para manejar los sentimientos y emociones, discriminando entre las dos cosas y utilizando estos conocimientos para dirigir los propios pensamientos y acciones. El modelo que proponen consta de cuatro ramas interrelacionadas que son: la percepción emocional, la facilitación emocional del pensamiento, la comprensión emocional y finalmente, la regulación emocional. 

Por su parte, Daniel Goleman (1995) considera y propone en su modelo acerca de las emociones que la inteligencia emocional consiste en: conocer las propias emociones, manejar las propias emociones, motivarse a uno mismo, reconocer las emociones de los demás y finalmente, establecer relaciones. De esta manera se entiende que la inteligencia emocional es una meta-habilidad que debería enseñarse en el sistema educativo para así preparar a niños y jóvenes para la vida, más allá de los conocimientos concretos de las asignaturas incluidas en el currículum escolar. 

Por otro lado, el modelo Bar-On, propuesto en los años 80 pero que en su momento pasó desapercibido y fue retomado posteriormente al publicar la primera versión del test Emotional Quotient Inventory en el 2000, mide el coeficiente emocional. Bar-on utiliza la expresión Inteligencia Emocional, que define como el conjunto de habilidades personales, emocionales y sociales que influyen en la adaptación y el afrontamiento ante las demandas y presiones del medio, para explicar su modelo. El modelo se estructura a partir de: el componente intrapersonal, el componente interpersonal, el componente de adaptabilidad, la gestión del estrés, y el estado de ánimo general. 

Actualmente, existen otros modelos de Inteligencia Emocional que consideran el liderazgo, la comunicación efectiva, el desarrollo evolutivo ontogenético de la inteligencia emocional, y se aplican a distintos campos de acción y de la academia. Es importante que los profesionales de la educación se impliquen en el desarrollo de estas competencias.

Este texto ha sido extraído del siguiente documento al que remitimos para más información y también para citarlo así en caso de ser reproducido:

Bisquerra, R. (2019). Modelos de inteligencia emocional. Barcelona: RIEEB. (documento interno). Disponible en: www.socios.rieeb.com

 

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