Existen distintos modelos de inteligencia emocional de los cuales se derivan algunos métodos de evaluación. A continuación, se pretende aportar una relación de las pruebas más conocidas y relevantes. Resulta importante aclarar que aún no existe un instrumento que haya llegado a un nivel general de aceptación como para poder afirmar que sea realmente idónea para medir la inteligencia emocional. 

Entre los tests de más prestigio conviene citar el MSCEIT (Mayer Salovey Caruso Emotional Intelligence Test), del cual Brackett y Salovey (2007) presentan la información necesaria en castellano para poderlo valorar. Otros instrumentos que gozan de prestigio son: el EQ-i (Emotional Quotient Inventory) de Bar-On (1997a, 1997b); el ECI (Emotional Competence Inventory) de Boyatzis, Goleman y Hay/McBer (1999); el TEIQue (Trait Emotional Intelligence Questionnaire) de Petrides y Furnham (2001).

Algunos de los instrumentos que miden la ejecución en inteligencia emocional, es decir la capacidad son: el EARS (Emotional Accuracy Research Scale) de Mayer y Geher (1996); 

El EISC (Emotional Intelligence Scale for Children) de Sullivan (1999); el FNEIPT (Freudenthaler & Neubauer Emotional Intelligence Performance Test) de Freudenthaler y Neubauer (2003); el MEIS (Multifactor Emotional Intelligence Scale) de Mayer, Caruso y Salovey (1999); y por último, el MSCEIT (Mayer Salovey Caruso Emotional Intelligence Test), de Mayer, Salovey y Caruso (2002).

Por otro lado, algunos de los instrumentos de evaluación son los autoinformes de inteligencia emocional que miden la mismo como rasgo son: el CEE (Cuestionario de Educación Emocional) de Álvarez (2001); el DHEIQ (Dulewicz y Higgs Emotional Intelligence Questionnaire) de Dulewicz y Higgs (2001); el ECI (Emotional Competence Inventory) de Boyatzis, Goleman y Hay/McBer (1999); el EI-IPIP (Emotional Intelligence based IPIP Scales) de Barchard (2001); El EIS (Emotional Intelligence Scale) de Austin, Saklofske, Huang y McKenney (2004); el EISRS (Emotional Intelligence Self-Regulation Scale) de Martínez-Pons (2000); el EQ-i (Emotional Quotient Inventory) de Bar-On (1997a, 1997b); LEIQ (Lioussine Emotional Intelligence Questionnaire) de Lioussine (2003); el SEIS (Schutte Emotional Intellience Scale) de Schutte, Malouff, Hall, Haggerty, Cooper, Golden y Dornheim (1998); el SPTB (Sjöberg Personality Test Battery – Emotional Intelligence Scale) de Sjöberg (2001); el SUEIT (Swuinburne University Emotional Intelligence Test) de Palmer y Stough (2002); el TEII (Tapia Emotional Intelligence Inventory) de Tapia (2001); y el TEIQue (Trait Emotional Intelligence Questionnaire) de Petrides y Furnham (2001), entre otros.

Una crítica que se hace a los autoinformes es el efecto de la deseabilidad social, que consiste en la tendencia de las personas a responder como se supone que es la respuesta correcta y no como es la realidad. Las pruebas de potencia están menos influidas por la deseabilidad social. Los instrumentos mencionados anteriormente siguen un modelo psicométrico clásico. Sin embargo, al día de hoy existen métodos alternativos de evalción de la intelgiencia emocional que se usan sobretodo en el área de las organizaciones, como el SJT: SITUATIONAL JUDGMENT TEST.  

Este texto ha sido extraído del siguiente documento al que remitimos para más información y también para citarlo así en caso de ser reproducido:

Bisquerra, R. (2019). Instrumentos de medida de la inteligencia emocional. Barcelona:RIEEB. (documento interno). Disponible en: www.socios.rieeb.com

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